La mañana era fresca e invitaba al sueño, y al sueño cayo el general del caos. Media hora tras el toque imperial las abrumadoras tropas del caos, tras ponerse su tediosa armazon prepararon sus filas defensivas en una batalla que suponia precipitada.
Tras ver la ameza imperial el caos, aun dormido, inicio su marcha al frente. Con un solido y deslumbrante exito, la baja de un jitene imperial comenzaba la lucha.
Los arcabuceros imperiales no afinaron sus disparos, ya que la polvora se habia echado a perder en su espera.
Tras un segundo intento el caos hizo su jugada y su carga contra las criaturas del imperio resulto del exito, ya que estas preferian atacar a las malas hierbas que al enemigo, dejando a sus jinetes a merced del acero caotico.
Con mal genio el hechicero imperial puso los vientos a favor de los suyos, el joven capitan imperial moria despues de un desigual duelo, dejando tras su muerte el trabajo de aguantar a sus aliados espaderos.
Tras un exito al acercarse al tanque imperial, los ojos del general caotico reflejaban incertidumbre al ver como las monturas echaban su aliento a la mole imperial y sus jinetes le sacaban brillo, exponiendose a las ruedas de este.
El cuarto turno era para para el maestro ingeniero y su manejo del cañon de salvas, gran mencion de la paloma que entrego bien su mensaje al regimiento del caos, gran combinacion de fuego cruzado de los batidores y ballesteros. Los combates resultaron con el tanque destrudido y un cañon del caos comiendo a su dotacion como curiosidad.
El final del encuentro se veia despuntar, y con paso alargado el caos empezo a retirarse de la refriega, orgullosos de su trabajo, caso contrario al cañon del caos, ya que al fallar al disparo al menos queria merendar carne de caballo. Para el imperio la retirada del caos significaba una conmocion, si movian todo su equipo no alcanazarian todos, pero a la distancia que estaban algunos ballesteros tenian fe, y contando con con sus compañeros de fuego probaron lo que seria su ultima oportunidad, sin mucho exito.
La batalla llego a su fin y el caos se alejo y se sento a limpiar sus armas llenas de los pocos restos de carne humana, mientras el imperio al final dio orden a sus batidores de dar una descarga de salvas al viento en memoria de sus caidos, mientras magullados recogian su equipo, o lo que quedaba de el.
Batalla precipitada, atacante Guillermito vs defensor Monxo, vistoria para la defensa.
PD: 9 soldados y un mago, con eso el empate, Ahhh! me estiro de los pelos
